sábado, mayo 09, 2009

Siempre

sábado, mayo 09, 2009

Por O.

Lo que hoy se pronuncia. Lo que se recuerda. Aquello que va y viene dentro de mí, cambiando, moviéndose a su antojo, adoptando manías, perpetuándose en el tiempo. Lo que se solidifica pese a estar ebullendo, siempre.

Lo que nos convierte en humanos y nos causa risa: lo que nos hace llorar, cada gesto que nos desespera. Lo que decimos y sobretodo lo que nos reservamos. La prudencia que adquirimos cuando no lo pretendemos, la valentía que a veces no podemos explicarnos.

Días, noches. Los segundos fuera de órbita, las miradas que han pulverizado todo.

Los trescientes sesenta y cinco días que nos pensamos.
Los que nos sentiremos.

viernes, mayo 08, 2009

Tactos y sombras (I)

viernes, mayo 08, 2009
Imagen: Kengo Kuma
I

Yo también jugaba al lobo feroz con las manos, cuando se cortaba la luz y la mesa de la cocina se iluminaba tenuemente con una vela improvisada sobre un tarro de café, a falta de palmatorias. Porque la verdad es que jugaban a las escondidas con nosotros, y sólo aparecían con el amanecer del día siguiente, tan cerca que no podíamos menos que maldecir la ceguera.

A mí todo ese ambiente de penumbras, me fascinaba. No por la oscuridad, que incluso temía. Sobretodo cuando tenía que ir al baño, en el fondo del pasillo, y avanzaba muy lento con la vela en la mano, iluminando apenas el paso siguiente. Esa sensación de no saber lo que seguía, me erizaba la piel del brazo.

Lo fascinante, lo paradójico, era ese cerrar y abrir puertas que provocaba la oscuridad. Porque un sentido magnífico, omnipresente, de pronto y sin explicaciones, pasaba a ser algo inservible y deslucido. Y en su lugar, emergían claves agazapadas, secretas, cómplices; instrumentos de lo perceptible, como lo que sería una llave precisa para un mundo inexplorado.

viernes, mayo 01, 2009

Griposa

viernes, mayo 01, 2009
Como pollito (enjaulado) y con litros de té (hierbas varias, miel, limón); incluido el paracetamol cada ocho horas.

Hice un almuerzo rápido y ligerito y renové mi jarra de té. Me quedé tres horas mirando al limbo desde el comedor y luego otra hora durmiendo. Pensé que podría leer, pero no.

Uno a veces desea estar enfermo para dormir las horas que los días no regalan, o para leer los libros que llevan años en la lista de pendientes. Estúpida fantasía, porque es que hay que saber estar enfermo, y yo no sé. Quiero tener el mismo ánimo de siempre y resulta que la cosa sólo da para dormir y sonarse la nariz como posesa.

El espejo me devuelve los ojos vidriosos e hinchados, y el aspecto de un Rudolph cualquiera. Más encima, la gente que me ha hablado por teléfono tiene el poco tino de hacer chiste: "¿no te habrás pegado la influenza porcina por ahí?, entre tanto paseo por el hospital... jaja!?".

Imagínate. Primer caso en el país. Claro, yo daría una entrevista con todo y frasecita para los medios: ¿y la vacuna cuándo por estos lados? ¡Soy muy joven para morir! (llanto incluido).

Y así con mayo.

jueves, abril 23, 2009

Rescate

jueves, abril 23, 2009

Del diario:


"Decididamente, soy una hija de puta. Ex profesa. Y no es que no me avergüence, sino que afirmar otra cosa sería ser, además, una mentirosa de mierda. Tanta importancia al famoso M. y hoy, nomás porque sí, ni lo saludé. Recién un par de horas después recordé que él tenía una prueba muy importante, hoy.

Y también porque sí, se me ocurrió llamar, anoche, a O. R. Mi consentido. Quería escuchar su voz y que escuchara la mía. Mi risa, porque cuando estoy con él siempre me río, aunque sea sólo una forma de ahuyentar la tristeza. Yo creo que él me hace bien y yo le hago bien a él. Por eso nos atraemos el uno al otro, al punto de sentirnos necesarios. Pero, como en la canción de Ana Gabriel “amigos simplemente amigos y nada más”. Porque ya sé que la distancia es realmente asesina. Hasta es más hija de puta que yo. Já.

Esta tarde me quedé dormida después de una agotadora jornada. Estuve durante la mañana en supervisión, con el grupo de nueve personas incluyendo a la ayudante y al profesor R. Al fin un espacio académico que me gusta, ¿porque no es académico? Trabajamos con simbolismos a través de la elección de un juguete. Los míos --un grupo de piedritas, un pecesito de plástico con agua en su interior y una mosca de plástico-- fueron elegidos con el mayor de los goces. Estaba fascinada.

Pensé que hoy podía haber conocido a mi primera paciente, también. Finalmente se canceló la sesión... para mi alivio o mi desconcierto. A esperar, aún.

Por eso me fui hace unas horas en un viaje onírico que me dejó la mente llena de sensaciones. Escaleras, túneles de colores brillantes, el pescadito con agua en su interior, etcétera, etcétera. El poema que O.R. me dedicara esta mañana, pensando en mi voz, en la necesidad de un abrazo cuando no podemos permitirnos siquiera la tristeza. Tantas cosas que suceden entre paréntesis y que no consigo abarcar; tantas cosas que se pierden y forman parte del background en el que vivo y me sumerjo, como mi pescadito, a explorar lo que se encuentre primero a la vista.

Si un día consiguiera, realmente, aquel semáforo mental que me empeño en desear, ¿le pondría pausa a mis torbellinos? ¿No son ellos los que me mantienen viva, acaso?"


Abril, 1, 2008.

viernes, abril 17, 2009

Madredeus - O Mar

viernes, abril 17, 2009


O Mar / Madredeus

No nenhum poema
o que vos vou dizer
Nem sei se vale a pena
Tentar-vos descrever
O Mar
O Mar

E eu foi aqui ficando
os pra O poder ver
E foi envelhecendo
sem nunca o perceber

O Mar O Mar...

viernes, abril 10, 2009

Cumple-

viernes, abril 10, 2009

Aquí la torta: dos "pingüinos". La de vela azul es la de Andrea y la blanca para mí.
Feliz cumpleaños, hermana. Feliz cumpleaños, A.

lunes, abril 06, 2009

Contradicción

lunes, abril 06, 2009
Casi casi como aquella en la escena en que dice que no, pero sí. Al menos como dice el título: con ánimo de amar, lo cual puede llegar a ser en ciertas circunstancias más que suficiente. Y el otoño, las id(e)as, los regresos, más o menos todo acomodándose al lienzo de lo que va sucediendo, a paso firme, dentro de mí.

Desde el piso inferior del bus de dos niveles, imagino la historia de dos mujeres. La una y la otra serían distintas, pero idénticas. De alguna forma, en su discurso, en sus palabras, iría desapareciendo la (aparente) distancia, hasta quedar sólo el contenido. La historia en el fondo sería simplemente una visión, una óptica particular que los demás pueden (o no) compartir. Nada del otro mundo.

Me pregunto si resultaría contar algo así. A mí me suena verídico, digamos, al menos susceptible de ser cierto. La una pensaría que los hombres son un mal necesario, y la otra que son un bien prescindible. La una usaría palabras modositas y la otra hablaría a las patadas, puteada tras puteada y sin intenciones de allegarse a un cielo del que ha sido excluida antes de intentar siquiera entrar en él. Tendrían ideas sobre la vida, aunque más bien serían juicios. Juicios sobre la realidad.

Las dos tendrían parte de mí y con ello, tal vez, redimiría algunas contradicciones. Pienso en las diferencias como aquel punto mágico que he visto cuando amanece por un sólo lado del camino, mientras que el otro continúa oscuro, con la luna por delante. En algún punto ese universo contradictorio se une, se toca. En alguna parte del firmamento todo eso es lo mismo, sólo que es dificil verlo. Es difícil tenerlo en cuenta.

El viernes, mientras veía Con ánimo de amar (Wong Kar-Wai, 2000), me acordaba de la sugerencia que hace ya tiempo me hiciera O. sobre ella. Creo haberle hablado de mi fascinación por Ki-duk, el director surcoreano y de su película Time, en la que dibuja el miedo al paso del tiempo en una relación amorosa. Me preguntaba si aquella complicidad de la pareja protagonista, tenía algo que ver con la nuestra. Y el miedo, al parecer inevitable, a ser como los otros, como los que engañaron primero. La contradicción.

Me pregunto si convendría aceptar que prender la luz tiene más que ver con el permanecer a oscuras, con los ojos abiertos, que con encender una lámpara y quedar, encandilado, a ciegas.
 
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